La calidad ovocitaria hace referencia a la capacidad que tiene un óvulo para convertirse en un potencial embrión y, por tanto, lograr gestación. La evaluación de la calidad ovocitaria implica la observación de la forma, la madurez y otras características del óvulo para determinar su capacidad de ser fecundado con éxito. La calidad no está reñida con la cantidad, siendo posible obtener ovocitos de buena calidad en mujeres con baja reserva ovárica, y empeorando dicha calidad conforme se van cumpliendo años.

  • Tamaño: Los óvulos de alta calidad suelen tener un tamaño uniforme y adecuado. No son ni demasiado pequeños ni demasiado grandes. Tienen un diámetro específico que indica madurez.
  • Forma: Los óvulos de buena calidad tienen una forma redonda u ovalada. Una forma irregular puede ser indicativa de problemas de calidad.
  • Citoplasma: El citoplasma dentro del óvulo debe ser claro y uniforme. La presencia de gránulos o inclusiones puede ser un signo de mala calidad.
  • Zona pelúcida: La zona pelúcida es una capa protectora alrededor del óvulo. Debe ser uniforme y sin irregularidades.
  • Cariotipo: La calidad ovocitaria también se evalúa a nivel genético. La presencia de un número normal de cromosomas (euploidía) es crucial para el desarrollo del embrión.
  • Madurez: Los óvulos de alta calidad están en un estado de madurez adecuado para la fertilización. Pueden evaluarse mediante una técnica llamada extracción de ovocitos.

En general, una alta calidad ovocitaria es un indicador importante de la capacidad de una mujer para concebir y llevar a cabo un embarazo exitoso. La calidad ovocitaria puede variar según la edad y otros factores individuales, y es fundamental en tratamientos de fertilidad como la fecundación in vitro (FIV).