El desprendimiento de placenta, también llamado abruptio placentae, es la separación de la placenta de la pared uterina antes del parto, lo que es anormal ya que normalmente ocurre después del nacimiento del feto. Esto es una complicación poco común en el embarazo, afectando alrededor del 1% de las gestaciones, generalmente en el tercer trimestre.

Las causas exactas no se comprenden completamente, pero varios factores de riesgo están relacionados, como la hipertensión materna, traumatismos, consumo de cocaína y edad avanzada de la madre. 

Los síntomas incluyen hemorragia vaginal, dolor abdominal, presión arterial baja, entre otros.

El diagnóstico se realiza mediante pruebas de imagen y análisis de sangre, generalmente tras la hemorragia.

El tratamiento puede incluir inducción del parto o cesárea, dependiendo de la situación y la salud de la madre y el feto.

La severidad del desprendimiento se clasifica en cuatro grados, desde leve hasta grave. En casos graves, puede llevar a la muerte fetal o representar un riesgo importante para la madre debido a la hemorragia.