Un embarazo gemelar implica el desarrollo de dos embriones y puede ser gemelos o mellizos. Los gemelos son idénticos, del mismo sexo y comparten la misma carga genética, mientras que los mellizos se originan a partir de dos óvulos diferentes y pueden tener diferencias genéticas. Los embarazos múltiples, incluidos los gemelos, se consideran embarazos de riesgo debido a la mayor probabilidad de complicaciones.

Existen varios tipos de embarazos gemelares, como gemelos bicigóticos (mellizos) y gemelos monocigóticos (idénticos). Los gemelos monocigóticos pueden clasificarse en embarazos bicoriales-biamnióticos, monocoriales-biamnióticos y monocoriales-monoamnióticos, dependiendo del momento de la división embrionaria.

Los síntomas del embarazo gemelar son similares a los del embarazo único, pero pueden incluir más náuseas, un útero más grande y una sensación de pesadez. El reposo y el control médico regular son recomendados.

Los embarazos gemelares conllevan riesgos, como parto prematuro, bajo peso al nacer, preeclampsia, diabetes gestacional y más. Factores como antecedentes familiares, la edad materna, el índice de masa corporal, la reproducción asistida y la interrupción de las píldoras anticonceptivas pueden aumentar las posibilidades de un embarazo gemelar. La tasa de embarazos gemelares también ha aumentado debido a los tratamientos de fertilidad, lo que ha llevado a un enfoque en la transferencia única de embriones en la medicina reproductiva.