La infertilidad puede tener una variedad de causas: aproximadamente el 30% de los casos se debe a causas femeninas, otro 30% a causas masculinas, y un 20% tiene causas mixtas, lo que significa que ambos miembros de la pareja presentan alteraciones. El 20% restante de los casos de infertilidad se considera de origen desconocido, lo que significa que, después de realizar pruebas diagnósticas exhaustivas tanto en el hombre como en la mujer, no se ha identificado una causa aparente de la infertilidad.

La infertilidad de origen desconocido (EOD) se refiere a situaciones en las que, a pesar de los estudios de fertilidad en ambos miembros de la pareja, aún no se ha encontrado una razón evidente para la incapacidad de concebir. Aproximadamente el 20% de los casos de infertilidad en España se considera de origen desconocido. Esto puede ser desconcertante para las parejas, ya que no saben por qué no pueden concebir y se sienten frustradas.

A pesar de la falta de una causa identificable, es posible que las parejas diagnosticadas con EOD tengan la oportunidad de tener un hijo gracias a los tratamientos de reproducción asistida. El enfoque suele comenzar con técnicas de reproducción asistida menos invasivas y avanzar hacia opciones más complejas si no se obtiene un resultado positivo. En algunos casos, la donación de óvulos o esperma puede ser la última opción.

El diagnóstico de EOD se basa en la ausencia de hallazgos significativos después de una serie de pruebas. Estos incluyen ciclos menstruales regulares, análisis hormonales normales, permeabilidad de las trompas de Falopio, anatomía uterina normal, calidad de semen dentro de los valores de referencia y relaciones sexuales frecuentes durante un período prolongado sin éxito.

A pesar de la falta de una causa aparente, existen posibles explicaciones para la infertilidad de origen desconocido:

  1. Alteraciones genéticas en los espermatozoides: Los espermatozoides con errores en su secuencia genética pueden dar lugar a fallos de fecundación o a embriones de mala calidad.
  2. Alteraciones cromosómicas en el óvulo: A medida que una mujer envejece, aumenta el riesgo de que sus óvulos tengan aneuploidias o mutaciones genéticas que pueden afectar la calidad ovocitaria.
  3. Alteraciones en el embrión: La morfología y desarrollo anormal de los embriones pueden dificultar la implantación y llevar a fallos de concepción.
  4. Fallos de implantación: La falta de sincronización entre el embrión y el endometrio puede prevenir la implantación del embrión en el útero.

El tratamiento de la infertilidad de origen desconocido depende de la edad de la mujer. Las opciones pueden incluir:

  • Tratamiento natural: Realizar cambios en el estilo de vida, como mejorar la dieta, eliminar sustancias tóxicas como el tabaco y reducir el consumo de alcohol y cafeína, hacer ejercicio moderado y mantener un control de los días fértiles.
  • Inseminación artificial: Si no se logra el embarazo con cambios en el estilo de vida, se puede intentar la inseminación artificial, que implica estimulación ovárica controlada seguida de la deposición de esperma capacitado en el útero.
  • Fecundación in vitro (FIV): Si la inseminación artificial no tiene éxito o si la mujer es mayor, se puede considerar la FIV, que tiene una tasa de éxito más alta. Con la FIV, los embriones se seleccionan y transfieren al útero.
  • Pruebas complementarias: Se pueden realizar pruebas genéticas, diagnóstico genético preimplantacional, pruebas de receptividad endometrial (ERA), pruebas de trombofilia y otras pruebas para identificar posibles causas de infertilidad.
  • Donación de gametos: En casos graves de infertilidad de origen desconocido, o si otros tratamientos no tienen éxito, la donación de óvulos o esperma puede ser una opción.

La infertilidad de origen desconocido puede ser desafiante y emocionalmente agotadora para las parejas, y es posible que necesiten apoyo psicológico a lo largo del proceso.