La FIV consiste en la extracción de los óvulos de la mujer por punción de los folículos del ovario y su fecundación con los espermatozoides del varón o de un donante en el laboratorio. Posteriormente, los embriones obtenidos son transferidos al útero materno para lograr el embarazo. Los pasos son:

  • Estimulación ovárica controlada: se administra la medicación hormonal para controlar el ciclo menstrual y conseguir un número de folículos adecuado que permita la maduración de varios óvulos.
  • Punción folicular: en función del tamaño de los folículos y el valor del estradiol en sangre, se inyecta la hormona hCG para desencadenar la ovulación y se programa la punción unas 34-36 horas después. Ésta se realiza bajo sedación leve o anestesia local.
  • FIV: en el laboratorio se incuban conjuntamente el óvulo con los espermatozoides durante unas 19 horas. Pasado este tiempo se observa si se ha conseguido la fecundación con la aparición de dos pronúcleos.
  • Cultivo de embriones: los embriones obtenidos se mantienen en cultivo y se observa su desarrollo a través de las divisiones celulares. Durante 5 días, los embriones pasan por lo estadios de cigoto, 4 y 8 células, mórula y blastocisto.
  • Transferencia embrionaria: se puede realizar a los 3 o 5 días de desarrollo. El especialista introduce una cánula, previamente cargada con el embrión, en el útero.

En la fecundación in vitro convencional, los embriones que no son transferidos a la mujer, se pueden crioconservar mediante un proceso conocido como vitrificación, para que la mujer no tenga que volver a pasar por todo el proceso de la estimulación ovárica en caso de tener que hacer un segundo intento o querer otro hijo pasados unos años.