La morfología espermática se refiere al estudio y evaluación de la forma y estructura de los espermatozoides. La morfología espermática es uno de los parámetros evaluados en un análisis de semen o espermiograma, que es una prueba realizada para evaluar la calidad del semen y la fertilidad masculina.

La morfología espermática se evalúa mediante el examen microscópico de una muestra de semen. Los espermatozoides se clasifican según su forma y se comparan con los criterios de normalidad establecidos por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Según estos criterios, se considera que un espermatozoide tiene una morfología normal si cumple con ciertos criterios específicos de forma y estructura.

La evaluación de la morfología espermática es importante porque los espermatozoides con formas anormales pueden tener dificultades para moverse y fertilizar un óvulo con éxito. Un alto porcentaje de espermatozoides con morfología anormal puede indicar problemas de fertilidad masculina.

La morfología espermática se puede informar en porcentaje de espermatozoides normales o utilizando sistemas de clasificación específicos, como el sistema de Kruger. Este sistema asigna una puntuación a la morfología espermática en función de la presencia de anomalías específicas, como cabeza pequeña, cabeza grande, cola doblada, etc.

Es importante tener en cuenta que el análisis de la morfología espermática es solo uno de los parámetros evaluados en un espermiograma completo. Otros parámetros, como el recuento de espermatozoides, la movilidad espermática y la concentración de esperma, también son importantes para evaluar la fertilidad masculina. Es recomendable consultar a un médico especialista en fertilidad o a un urólogo para una evaluación completa si hay preocupaciones sobre la calidad del semen o la fertilidad masculina.