La oxitocina es una hormona producida en el hipotálamo y desempeña un papel fundamental en el parto y la lactancia. También se conoce como la “hormona del amor” debido a su función en la excitación sexual y el orgasmo. Su nombre, que proviene del griego y significa “parto rápido”, hace referencia a su función principal, que es desencadenar el parto y regular las contracciones uterinas en las mujeres embarazadas.

Se utiliza en tratamientos médicos para inducir el parto o controlar las contracciones uterinas en el parto o para para evaluar el bienestar fetal intraútero en lo que se conoce como prueba de POSSE o test de oxitocina.

Sin embargo, la administración de oxitocina sintética puede tener efectos secundarios, como retención de orina y, en casos raros, contracciones uterinas excesivas. Además, existen contraindicaciones para su uso, como alergias, sufrimiento fetal, posición anómala del feto, placenta previa, entre otros. Por lo tanto, su uso debe ser cuidadosamente supervisado por un médico.