Los anticonceptivos orales, generalmente conocidos como píldora anticonceptiva, pastilla anticonceptiva o “la píldora”, son un método hormonal muy fiable para evitar un embarazo no deseado, aunque no protegen frente a las enfermedades de transmisión sexual (ETS), por lo que si no se quieren correr riesgos se han de utilizar métodos de barrera. Los tipos de pastillas anticonceptivas dependen del tipo de hormona que se utilice en su composición, así por un lado distinguimos las pastillas anticonceptivas combinadas, con hormonas estrógeno y progestina, y por otra parte las minipíldoras, que contienen únicamente la progestina.

  • Píldoras combinadas: Estas pastillas contienen tanto estrógeno como progestina, lo que evita el embarazo al impedir la ovulación y cambiar el moco cervical y el revestimiento uterino. Vienen en paquetes de 21 o 28 días. En el caso de las de 28 días, se toma una píldora todos los días, incluidas las de la última semana, que son píldoras placebo, sin hormonas, simplemente para seguir el hábito y no olvidar tomas tras el descanso. Para las de 21 días, se toma una píldora diaria durante tres semanas, seguidas de una semana de descanso, durante la que se produce el sangrado por deprivación. La protección es inmediata si se comienzan a tomar en los primeros 5 días del período; de lo contrario, se necesita protección adicional durante la primera semana.
  • Minipíldoras: Estas píldoras contienen solo progestina y se deben tomar a la misma hora todos los días. La protección comienza después de 48 horas de tomarla. Si se tienen relaciones sexuales durante los primeros dos días, se requiere protección adicional.

Los efectos secundarios de las pastillas anticonceptivas incluyen sangrado irregular, náuseas, aumento de peso, dolor de cabeza, sensibilidad en los senos, cambios de humor, mareos, diarrea, debilidad o cansancio, disminución del deseo sexual, cambios en la secreción vaginal y riesgo de trombosis. Estos efectos pueden variar según la mujer y, en caso de efectos persistentes, se debe consultar a un médico. La elección y uso de las píldoras anticonceptivas deben estar supervisados por un ginecólogo, quien determinará cuál es la más adecuada para cada mujer y brindará orientación sobre cómo tomarlas correctamente y qué hacer en caso de olvidos u otros problemas.

Es habitual recetar pastillas anticonceptivas antes de comenzar un proceso de reproducción asistida, bien sea por organización de la agenda o por inhibir la ovulación y mantener ovarios en reposo antes del tratamiento.