La preparación endometrial para la transferencia de embriones es un proceso que se lleva a cabo en el contexto de tratamientos de fertilidad, como la Fecundación In Vitro (FIV) o la ovodonación, con el objetivo de optimizar las condiciones del revestimiento del útero (endometrio) para la implantación exitosa de embriones.

  1. Selección del Protocolo: El tipo de protocolo de preparación endometrial se elige en función de las necesidades y características específicas de la paciente y el tratamiento. Los dos protocolos principales son el ciclo natural y el ciclo sustituido.
  2. Ciclo Natural: En este enfoque, se utiliza el ciclo menstrual natural de la paciente para preparar el endometrio. Se monitorea el ciclo a través de ecografías y análisis de sangre para determinar cuándo el endometrio está en el estado óptimo para la transferencia de embriones. En algunos casos, se pueden administrar hormonas como la progesterona para sincronizar el ciclo.
  3. Ciclo Sustituido: En este método, se suprime el ciclo menstrual natural de la paciente con medicamentos, generalmente anticonceptivos orales, y luego se administra una combinación de estrógenos y progesterona para estimular y preparar el endometrio según un calendario controlado.
  4. Evaluación del Endometrio: Durante el proceso, se realizan ecografías regulares para medir el grosor y la apariencia del endometrio. Se busca un grosor y apariencia ideales para la transferencia de embriones.
  5. Administración de Hormonas: En ambos protocolos, se utilizan hormonas para preparar el endometrio. Los estrógenos se administran para estimular el crecimiento del endometrio y, posteriormente, se introduce la progesterona para preparar el endometrio para la implantación embrionaria.
  6. Transferencia de Embriones: Una vez que el endometrio alcanza las condiciones adecuadas, se programa la transferencia de los embriones al útero de la paciente. Esto se realiza con una cánula guiada por ecografía y suele ser un procedimiento rápido y sencillo.

La preparación endometrial tiene como objetivo asegurarse de que el endometrio esté receptivo para la implantación embrionaria. Este proceso puede variar según las necesidades individuales de la paciente y el protocolo específico utilizado en su tratamiento. La supervisión cercana del equipo médico y la programación precisa son clave para el éxito de la transferencia de embriones.