El teratoma es un tumor de origen embrionario compuesto por varios tipos celulares. Mayormente se encuentra en los ovarios de las mujeres, aunque puede aparecer en testículos o en diversas localizaciones.

Hay dos tipos:

  • Teratoma maduro o benigno: Común en mujeres en edad fértil, también llamado quiste dermoide. Por lo general, es benigno y de crecimiento lento.
  • Teratoma inmaduro o maligno: Poco frecuente y potencialmente canceroso. Se presenta en niñas y jóvenes, siendo sólido y compuesto por tejidos embrionarios inmaduros.

La causa principal es un desarrollo anormal del tejido embrionario. Los síntomas varían según el tipo de teratoma, como dolor pélvico, dolor en relaciones sexuales, infertilidad o sangrado vaginal anormal.

Su diagnostico es de manera fortuita en controles rutinarios o cirugías. Se confirma su localización con ecografía abdominal o pelviana, y en ocasiones, resonancia magnética.

El tratamiento principal es a través de cirugía es el tratamiento, aunque en teratomas malignos, se combina con quimioterapia. La laparoscopia es la técnica menos invasiva para extirpar teratomas maduros, mientras que en casos más complejos se puede recurrir a la laparotomía.

La complicaciones asociadas a los teratomas incluyen torsión, ruptura del tumor con riesgo de infección y complicaciones en teratomas malignos, como su diseminación por el cuerpo.

El pronóstico y tratamiento dependen del tipo de teratoma, su tamaño, localización y la edad del paciente. La detección temprana y el seguimiento médico son cruciales.