El test de Apgar es una evaluación vital realizada en los primeros minutos de vida del recién nacido para detectar posibles enfermedades o complicaciones. 

Esta prueba, que se realiza dos veces (al minuto y a los cinco minutos después del nacimiento), evalúa cinco parámetros: 

  1. Función cardíaca: Evalúa la velocidad del pulso, asignando 1 punto si es lento (<100 pulsaciones por minuto), 2 puntos si es rápido (>100 pulsaciones por minuto), y 0 puntos si no hay pulso cardíaco.
  2. Respiración del bebé: Mide la rapidez y regularidad de la respiración. Se otorgan 0 puntos si no respira, 1 punto si la respiración es débil o irregular, y 2 puntos si respira normalmente o llora.
  3. Color de piel: Se asigna una puntuación de 0 si el bebé muestra un tono azulado (indicativo de problemas cardíacos), 1 si tiene el rostro rosado pero las extremidades azuladas, y 2 si el tono es rosado en todo el cuerpo.
  4. Tono muscular: Evalúa los movimientos y la firmeza de las extremidades. Se dan 0 puntos si no hay movimientos, 1 punto si hay alguna flexión, y 2 puntos si el bebé se mueve activamente.
  5. Reflejos: Observa las reacciones a estímulos, asignando 0 puntos si no hay reacción, 1 punto si hay una respuesta leve (como una mueca o llanto débil), y 2 puntos si hay una respuesta más marcada, como estornudar, toser o patalear al ser estimulado.

La puntuación total, que puede oscilar entre 0 y 10, indica el estado del bebé. Puntuaciones de 7 a 10 se consideran normales, mientras que puntuaciones inferiores a 7 pueden requerir atención médica. 

El test de Apgar es crucial para una rápida intervención en caso de complicaciones, aunque no detecta enfermedades neonatales.